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Las mentiras de Neutrina |
Mi bitácora está llena de mentiras. Pero no te preocupes, no puede ser peor que los comerciales en la tele o tu querido amigo, peor aún, tu pareja, leyéndote el horóscopo del domingo...otra vez. | ![]() |
Neutrina quiere que dios sea una diosa"Si dios fuera mujer me hubiera hecho hombre", le comenté a Neka mientras caminábamos hacia la casa de su abuela. Ambas teníamos diez años y John Travolta estaba a punto de volverse famoso."¿Para qué quieres ser hombre?" preguntó mientras saltaba una de las grietas en la acera. "Para ir al espacio". "¿Y para qué quieres ir al espacio?" Me detuve un instante. Mer parecía imposible que mi amiga Neka no quisiera salir del planeta si pudiera. Pero, cuando le iba a hablar, ella se adelantó. Eso pasaba mucho con Neka. "Si Dios fuera mujer me permitiría hablar con los animales". "¿Por qué no te lo permite el dios hombre?" "¿Por qué no te permite a tí ser hombre?" También le encantaba responder con otra pregunta. Lo pensé un segundo. "Creo que ya no está en sus manos pero sería diferente con una diosa, una diosa me entendería mejor". "Eso es blasfemia. Esta conversación completa es pura blasfemia. Si Sor Alegría te atrapa diciendo esos disparates te envía a catecismo de nuevo". Hice una mueca como que iba a vomitar y ambas nos reímos. Habíamos comenzado a perderle el miedo a Dios. Nos estábamos dando cuenta que el tipo en realidad no hacía nada. Luego del desastre de nuestra primera comunión, las cosas cada vez parecían más claras. Podíamos reírnos en la iglesia, criticar a la Madre Superiora, esconder frutas dentro del curso y comerlas cuando la profesora de historia se durmiera, "Sor Narcolepsia". Nada pasaba, Dios nunca castigaba, sólo eran amenazas de las monjitas. "Dios tiene mejores cosas en qué ocupar su tiempo", decía Neka a veces, como disculpándolo. Yo callaba, pero no veía la mano de dios por ningún lado. Sin embargo, había algo que no olvidaba y que sabía con certeza se encontraba allá afuera. Cuando tenía como cinco años, mis padres me llevaron a ver unas muestras de las piedras lunares que habían traído los astronautas que aterrizaron por primera vez sobre el satélite. En el museo nos presentaron el video que mostraba toda la aventura de este viaje espacial y hasta un traje de uno de los astronautas estaba en exhibición y muchas, muchas imágenes del espacio. En aquel instante, todo el potencial tecnológico, hasta ese momento desconocido y demasiado grande para mi mente infantil, se manifestó, se hizo real, cuando mis ojos observaron aquellas rocas. Experimenté, por primera vez, un miedo que he sentido pocas veces en mi vida. Le temí a la inmensidad y al misterio que era el mundo. Creo que aquella vez comprendí, sin saberlo, que existían explicaciones bastantes complejas que tenían que ver con la vida y, según fui descubriendo más tarde, si eras hombre y estadounidense, tendrías más probabilidades de llegar a lugares inimaginables. "Dios es gringo", le dije a Neka mientras leíamos la última edición de Tiger Beat, una revista para adolescentes estadounidenses que vendían en el país, junto con Vanidades, Buenhogar y los paquitos de Archie y Verónica. "Siempre tienes que meterte con Dios, Neutrina, no creo que eso sea bueno". "No creo que sea ni bueno ni malo...pero es gringo, eso sí". Ahora sé que Papá Pitufo no existe pero me pasé muchos años tratando de psicoanalizar a la entidad más popular en el mundo. Quise siempre entender cuál era su punto de vista. Quería comprender su posición, intentaba seriamente resolver los grandes problemas que su existencia conllevaba y todo esto lo hacía porque estaba programada para creer en él, aún cuando veía por todos lados razones más que justificadas para pensar que no existía. Sin embargo, era difícil pensar que tanta gente pudiera estar equivocada. Algo tenía que haber. "Yo no quiero ser hombre. ¡¡Imagínate tener un bimbím de esos!!" Exclamó Neka horrorizada. Ambas "explotamos de la risa". Dos cuadras más y llegaríamos donde su abuela, allí nos esperaban deliciosos postres, la abuela de Neka tenía una panadería/repostería. Era difícil explicar ciertas cosas que ni yo misma entendía. Hoy le hubiera dicho a Neka que un "bimbím" o pene, te da cierto poder, todavía es así. Me crié admirándolos, a ellos, a los hombres. Siempre estaban haciendo cosas que yo quería hacer. Cuando salí de La guerra de las galaxias soñaba con ser Han Solo y tener a Chewbacca de mascota y guardaespaldas. Solo tenía la personalidad con la que más me identificaba, y eso, que Leia me caía bien, ella era más "hombre" que Luke. Pero hoy no le diría a Neka que quisiera ser hombre, creo que si dios fuera mujer ahora le pediría que me hiciera lesbiana. Es una buena opción si tenemos en cuenta mis particulares trayectorias amorosas, todas heterosexuales, excepto una, que no concluyó. Mi diosa no existe, sólo genes y hábitos difíciles de cambiar. En 1994, en una pequeña y roja habitación de un hotel en Francia, un amante británico me dijo que dios era gay, millonario y que ha mantenido residencia fija, por los siglos de los siglos, en París. En ese momento no fue difícil creerlo. "Amén", le susurré. Hasta la próxima :) Neutrina 19:43 | glenys | 9 Comentarios | #
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