Las mentiras de Neutrina
Mi bitácora está llena de mentiras. Pero no te preocupes, no puede ser peor que los comerciales en la tele o tu querido amigo, peor aún, tu pareja, leyéndote el horóscopo del domingo...otra vez.
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A Lina la trajo la lluvia

"Llue-ve y no para de llover, lloviendo me voy a entristecer y a-la-ver-dad, no-voy-a-llo-rar, pues, llue-ve y no para de llover todo el díaaa..."

El día que conocimos a Lina, Neka y yo estábamos empapadas de la cabeza a los pies. Nos habíamos quedado jugando voleibol bajo la lluvia en la cancha que estaba cerca de la casa de Neka. Éramos felices pero no lo sabíamos, no nos dábamos cuenta.

La lluvia arreciaba con cada minuto que pasaba, un torrencial hermoso, sin personalidad tormentosa, sólo llovía por mojar, sin truenos enojosos ni rayos amenazantes. El aguacero era denso, grueso, apenas veía la bola venir, y el sonido de la lluvia cayendo era tan fuerte que teníamos que gritar para escucharnos. Neka se aproximó a mí con la bola en las manos, su cara era seria para el momento. Se me acercó al oído y trató de no gritar muy alto.

"No te voltees pero ahí está la Albina otra vez, mirándonos".

Me volteé, la vi y le hice señas para que se acercara. Neka me empujó por el hombro.

"¿Qué haces? ¿Para qué la llamas?"

"Para conocerla", le dije mientras observaba a la Albina correr hacia nosotras.

Era hija de una haitiana y de un dominicano. Tenía la piel blanca rojiza, los pelos amarillos, los ojos azules y el cabello blancuzco, siempre andaba sola porque se acababa de mudar en el barrio de Neka y aún no había hecho amigas. Parece que había decidido que nosotras la adoptáramos porque tenía varios días mirándonos y persiguiéndonos.

A Neka no le caía bien porque era "rara" decía. Yo le discutía que sin conocerla no podía decir que la chica era rara. Aquel año yo había comenzado a escribir relatos y cuentos que Neka devoraba con una avidez y un gusto que me llenaban de fascinación, por lo tanto, sentía que necesitaba conocer más gente y si eran personas distintas pues mucho mejor.

"Hola", dijo nuestra nueva amiga, su palabra salpicando bajo la lluvia.

"Hola, soy Neutrina y ella es Neka. ¿Cómo te llamas?"

"Lina. Me gusta el voleibol, jugaba en el colegio al que iba antes".

"¿A cual ibas?"

"Era Brooklyn, mi familia, bueno, venimos de allá ahora, antes estábamos en Haití".

La voz de Lina era melodiosa, con un acento casi imperceptible. Sus palabras me daban la impresión de tener formas circulares, era extraño pero me gustaba. Enseguida me percaté de que tenía frente a mí una chica que había viajado. Neka y yo nunca nos habíamos subido a un avión. Aquello me emocionó, pensé que quizá Lina tenía libros y revistas extranjeras.

"¿Quieres jugar?"

"Si", contestó rápidamente y aquella afirmación vino montada sobre una sonrisa limpia, honesta, que jamás olvidaré.

Entonces supe que iba a jugar muchas veces con Lina, que hablaría con ella y la conocería, que seríamos amigas. Pero había obviado a la fiera de Neka. Esa morena era arisca y celosa y no le gustaban los trios. Decía que traían pleitos. Y tendría razón, como siempre, por lo menos con este trío que yo comenzaba a formar y que le daría a Neka tanto trabajo aceptar.

Pero Lina jugaba de maravilla, su risa sonaba como un chorro de burbujas y las historias que me contaría y las cosas que describiría más tarde, justificaron cada uno de los pleitos y enojos con Neka. Lina era una albina excepcional y se convertiría, rápidamente, em mi mejor amiga.

Nunca quisiera olvidar aquella tarde lluviosa. Desde mi presente me parece que fue uno de los momentos más puros y sencillos de mi vida. Lina fue el primer paso que tomara hacia otro lugar, fue la primera vez que me permití curiosear sobre las cosas que de verdad me interesaban. Y, aunque junto a ella también suspiré cientos de veces por mi Príncipe Neutrino, nuestra amistad estaba basada en una sed insaciable de conocimiento.

Lina pasó la prueba del átomo y todas las demás, sin que éstas existieran aún. Sé que yo también aprobé sus pruebas literarias. Leí todos los libros que me prestó y recomendó mientras estuvimos juntas y fue con la primera persona con quien discutí seriamente la existencia de Dios.

Lina y yo nos amábamos, a la semana de conocernos no podíamos hacer nada por ocultarlo. Añoraba levantarme para ir a discutir con ella el libro ya terminado o la película que había visto anoche o escuchar la idea que se le había ocurrido mientras se duchaba. Éramos intensamente compatibles y nos hicimos adictas a la compañía mutua.

Neka, por supuesto, no lo soportaba y en esos años la perdí un poco. Ella también encontró un alma gemela. Su nombre era Mikaela, una india delgada, con el pelo brillante del color del azabache quien además era sumamente divertida. En los momentos en que el trío se convertía en cuarteto, la armonía regresaba al corazón de este variado conjunto femenino.

"Estoy dispuesta hacer cualquier cosa por Matt Dillon. Hasta renunciar a mi amor por José Pablo", en aquellos días, el amor por José Pablo era lo más sagrado para Neka.

"Yo prefiero a Leif Garret", intervenía Lina tímidamente.

"¡Eres la única, mujer! ¡Ese tipo parece una chica!" exclamaba Mikaela riendo, su cara de mujer prematura siempre maquillada y con las cejas muy bien sacadas (era la única de las cuatro que la dejaban sacarse las cejas, aunque las escasas y doradas cejas de Lina no contaban, igual la madre de ésta era muy estricta y no la dejaba ni desrizarse el cabello. Una de las metas de Lina era ir al salón, cuando cumpliera sus 18 años, y hacer de su apretado afro una suelta melena).

Mikaela era terrible para el ego de Neka, a esa chica nunca le faltaron los pretendientes y mi pobre amiga quedaba reducida a ser la "amiguita fea de Mikaela". El mundo de los adolescentes puede ser cruel de las formas más simples.

Pero para una albina flaca y una gordita de cabeza rizada existían otros mundos para explorar. Mundos que podían originarse en el contenido familiar y misterioso de un armario. Y siempre con Lina, quien apareció corriendo bajo la lluvia, con sus brazos llenos de voleibol, cuentos, relatos y lugares lejanos. Mi amiga Lina, blanca y ligera como el papel, con sus jeans desteñidos y sus camisetas marrones. Mi mejor amiga entonces, con la única que he intercambiado diarios y la primera que me hizo llorar de verdadera angustia y dolor.

"Cayetana Lina Tagret-Yoyo", me dijo con carita seria cuando le pregunté su nombre completo, sus ojos azules mantenían aquel movimiento lateral, corto, constante y algo epiléptico, que me hipnotizaba completamente. Lina era el apellido de su padre, Roberto Lina Cabral. Su nombre era en realidad Cayetana, pero a ella no le gustaba. Le prometí que nunca se lo diría a nadie. Hoy he violado por primera vez esa promesa.

Pero ya no importa. Hoy Lina está muerta. Dejó de existir hace mucho tiempo y somos muchos los culpables de que muriera.

Todavía la extraño. Fue una amiga extraordinaria. En aquel momento de completa desolación, me arrodillé por última vez junto a Sor Alegría y le imploré a mi ángel-de-la-guarda-dulce-compañía que salvara a mi amiga. Sor Alegría y yo estuvimos por más de una hora en aquella capilla de madera brillante, ya tan familiar, orando, pidiendo, rezando, implorando. Juro que por un momento, cuando aquella mujer ataviada con su hábito color crema me tomó de las manos y me dijo que estaba segura que Dios nos había escuchado, volví a creer y a tener fe, de la ciega. Entonces cerré mis ojos y confié, igual que aquel día de mi comunión cuando por primera vez comí del cuerpo pegajoso de Cristo y me fui de bruces por las escaleras. Pero esta vez las escaleras me parecieron infinitas, abismales. Por años sentí que caía, una y otra vez. Aquel vértigo infernal fue uno de los efectos secundarios que me provocó su muerte.

"El mundo está lleno de escaleras, Neu, tendrás que aprender a escalar". Lina, te hubiera encantado el Internet.

Seguiremos charlando :)

Neutrina

23:01 | glenys | 4 Comentarios | #

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Comentarios

1
De: J. I. López Fecha: 2002-06-27 01:57

Este relato empieza y acaba bajo el signo de la lluvia - llanto. Tiene los componentes de un 'cuento redondo' porque acaba como / donde empieza (¿es algo meditado o te salió así?). Entre principio y fin queda explicado cómo y por qué eran / 'fuimos' felices, 'aunque no lo sabíamos'. Hay una época así en la vida, pero acaba pronto. Justo cuando nos comienzan a brotar los colmillos de la última dentición, que son los de tiburones y cocodrilos, tan necesarios para la vida adulta.
Saludos muy cordiales.



2
De: glenys Fecha: 2002-06-30 03:50

¡Hola!
Nuevamente GRACIAS por leer a Neutrina, es para mí un honor responderte.
Te cuento que me salen así ciertos relatos, como cuentos redondos, cíclicos. Escribí algunos así cuando estudiaba literatura, creo que se debe a que me gusta leer este tipo de relatos también. Por lo general, si tengo un tiempito libre me siento frente al ordenador a ver si sale algo. Ahora ya cada vez pienso más en el futuro de Neutrina, antes, al principio, no lo hacía. En el último relato quien iba a morir era Neka pero decidí que no porque me era imposible enfrentar a la madre con una muerte así, por eso decidí introducir a Lina. Yo ya sé de qué y cómo ella va a morir pero aún no escribiré ese capítulo. Ni te lo cuento tampoco :P Quiero que la conozcas mejor antes de despedirla :)
Sabes, cuando tenía 14 años escribía novelas "rosa" bien cursis para mis primas, Yocasta, una de ellas, siempre las leía y me preguntaba cosas y me daba ideas, me has recordado aquella linda relación.

gracias,

¿Tienes una bitácora?

un abrazo,
glenys



3
De: ninis Fecha: 2003-01-31 13:50

Deja a Neka tranquila.



4
De: LOS LOCOMÍA Fecha: 2007-04-20 20:39

HOLA,YO ESTABA BUSCANDO SOBRE CEJAS ESCASAS NO SOBRE COMENTARIOS ESTUPIDOS
PARECE QUE ACA TODOS SON GALLEGOS O POR LO MENOS EL NTERNET....YA QUE BUSCO UNA COSA Y APARECE OTRA!!!!!!!!!







		
 

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