Las mentiras de Neutrina
Mi bitácora está llena de mentiras. Pero no te preocupes, no puede ser peor que los comerciales en la tele o tu querido amigo, peor aún, tu pareja, leyéndote el horóscopo del domingo...otra vez.
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Regálame tu cuerpo cuando mueras


--- Entonces te nos mueres.

--- Al parecer no puedo hacer nada para evitarlo.

--- ¿Tienes miedo?

--- No. Me siento triste y decepcionado. Pero no te fíes, mis emociones cambian a cada momento.

--- ¿Y Emilia?

--- Estuvo aquí, regresará esta tarde para que hablemos mejor.

--- Te traje un libro que creo apreciarás.

--- A ver.

--- Lo he disfrutado de cabo a rabo.

--- “Stiff: las curiosas vidas de los cadáveres humanos”.

--- La vida puede seguir para tí. Para tu cuerpo, por lo menos. Puedes elegir, tienes opciones.

--- Leí una vez que lo primero que desaparece son los ojos.

--- Pero no tienes por qué dejar que tu cuerpo se pudra de esa forma. Puedes hacer muchas cosas con él. Lee el libro. Tienes tiempo para eso creo.

--- Sólo tú te atreves a traerme algo así y a decirme que tengo tiempo para leer. De alguna forma extraña, como fuera de foco, tu altruismo es egocéntrico, asumes que todos pensamos y queremos lo mismo que tú. Porque al final crees que tienes la razón y que es lo mejor para todos.

--- Siempre me han hecho reír tus caracterizaciones de mi persona. Lo curioso es que siempre he pensado que eres tú quien tiene la razón. Si me dejas, plastificaría tus órganos, o donaría tu cuerpo a alguna universidad para que los alumnos te diseccionen.

--- Muy crudo para mí; además, no estoy en mi mejor forma, sería muy vergonzoso.

--- Les interesa más lo que hay por dentro. Anatómicamente hablando, por supuesto.

Ambos ríen.

--- No creo que pueda leer ese libro. No quiero pensar en lo que me va a pasar.

--- Es sólo una forma de tomar control sobre tu cuerpo luego que mueras, es todo.

--- ¿¿Pero no ves lo horrendo que es?? Eres demasiado visceral a veces. Quisiera verte en mi situación.

--- Lo tendré en cuenta. De todas formas, ¿no quisieras convertirte en una mata de mangos?

--- ¿De qué hablas?

--- Pueden hacer fertilizante con tu cadáver y sembrar un árbol con tus restos. Creo que es mejor que visitar una lápida y pensar en el proceso por el que atravesará tu cuerpo.

--- No quiero hablar más del tema.

--- Además, como te conozco, no querrás ser cremado. Y leí que la cremación no es ecológicamente correcta.

--- Cada vez que hablo contigo me parece menos atemorizante la muerte.

--- No le temas, no es nada peor que lo que has experimentado en la vida. No será doloroso, te lo prometo.

--- Ya muchos me han prometido lo mismo y se han equivocado, es dolorosa la muerte, de muchas formas. Además, tú qué sabes, nunca te has muerto.

--- Sólo descansarás, dormirás sin soñar.

--- Desapareceré…

Silencio.

--- No desaparecerás si donas tu cadáver a la ciencia. Quizás te elijan para plastificarte y exhibirte por ahí.

--- Ya te dije que mi cuerpo no está para esas andanzas. Pero me gusta lo de ser fertilizante. ¿De cuánto dinero estamos hablando?

--- Tienes suficiente. Si eso es lo que quieres se arregla con la persona. Los dos últimos capítulos hablan de ello, si quisieras saber más.

--- Quizás lea los dos últimos capítulos entonces.

--- Si lo que quieres es alejarte de la idea de un entierro, lee el tercero, la descomposición. Hay una universidad estadounidense de medicina forense que tiene un patio completo con cadáveres descomponiéndose. Para poder estudiar crímenes los ponen en distintos terrenos y formas, por tiempos variados, posiciones diferentes y demás. El libro, de verdad, es fascinante. Te da otra visión de la muerte. No tiene que parar ahí, puedes seguir siendo útil.

--- ¿Y no habla de lo espiritual?

--- ¿Lo espiritual, Tadeo?

Él sonríe amargamente.

--- ¿Te sorprendo con el estereotipo cristiano? Un ateo al borde de la muerte preguntándose por lo espiritual. Qué ironía ¿no?

--- ¿Quieres hablar de ello?

--- No, contigo no.

--- ¿Con quién entonces? ¿Te traigo un cura, un pastor o un rabino? ¿O quizás prefieres a un monje tibetano? Mejor aún, le diré a Chopra que venga a enseñarte sus curiosas afirmaciones sobre el tao de la mecánica cuántica o algo por el estilo.

Él comienza a reírse, a carcajadas.

--- Olvídalo. No tendré mi crisis de identidad ante la muerte contigo. Esperaré a Vero, ella recibirá mis dudas con los brazos abiertos.

--- Menos mal que no lo esperas de mí. Te he traído más tiempo. Este libro te ofrece más tiempo en forma de opciones. Para mí es como el último lujo, el lujo de que tu cadáver viva más allá de su fin.

--- Ya te dije que estoy pensando en la idea del fertilizante. ¿Dónde lo hacen?

--- Lyrön, Suecia.

--- Pues sería dejarle un problema más a Vero.

--- Quizás a ella le guste la idea.

--- Ay, Neutri, Verónica ni siquiera puede hablar de que moriré, mucho menos de qué hará con mi cadáver. El otro día mencioné comprar un lote en el cementerio y estuvo llorando por horas. No quiero pasar por eso otra vez.

--- Pues es tu momento, no el de Verónica.

--- Pero los que quedan son los que sufren.

--- Pues yo quisiera en el futuro poder arrancar mangos de tus testículos.

Carcajadas.

--- Eres una hijeputa, Neutri. Tendré que leerme el libro y apreciar tu malhumor.

--- Para eso estamos las amigas ¿no?

--- Qué raro que no me has hablado de la crionización. ¿O era criogenización? Una vez escribiste de eso, ¿no?

--- Si, pero aquello está todo basado en probabilidades futuras. Si las cosas salen “de esta y tal forma”, entonces, y sólo entonces, podremos resucitarlo. No me fío en que las cosas vayan a salir de esta y tal forma.

--- Ni yo.

--- Entonces ¿andas en la búsqueda científica del alma, como Crick?

--- Murió primero.

--- Como debe ser. Eres más joven.

--- Soy más joven que mi padre también.

--- El mundo es injusto.

--- Es la maldita evolución y su satánico darwinismo. Muere débil, muere.

--- Yo también soy débil.

--- No, pero algún día morirás también.

--- Siempre me he preguntado cómo ocurrirá. Es uno de esos verdaderos misterios. Lo único certero llega disfrazado con las más elaboradas máscaras.

--- Algunas no son tan elaboradas.

--- Es cierto. Algunas no lo son.

Silencio.

--- Entonces ¿ahora crees necesitar a Dios?

--- Si no es ahora ¿cuándo?

--- ¿Nunca?

--- Quiero creer que hay algo más. No me gusta la idea de desaparecer.

--- No lo harás…

--- No me menciones tus mangos, Neutri, por favor.

--- No seas obsceno.

Verónica entra. Lleva un elegante vestido azul marino y sus ojos están hinchados y rojos. No lleva maquillaje, salvo por los restos del pintalabios que usó en la mañana al salir de su casa. Sonríe al escuchar las carcajadas de su esposo y la mejor amiga de éste.

--- Me alegra mucho que te sientas mejor de ánimo, mi amor. El reverendo Matías estará aquí en una hora.

Comienza a llorar.

--- ¿Tadeo?

--- Te dije que no llevaría esta crisis contigo, Neutri.

Verónica interviene.

--- ¿Crisis? ¿Tienes que explicarle a ella por lo que estamos atravesando?

--- Vero, mi amor, no.

--- Es que me parece que una buena amiga te guiaría por el camino de Dios para que te sientas mejor.

--- No soy una “buena amiga” y no creo que lo haría sentir mejor. Pero Verónica, él no es de los que se dejan llevar por otras opiniones secundarias a las de él. Tadeo no es así.

--- Con los demás no, pero contigo sí.

--- Eso es lo que has imaginado todos estos años, pero no es así. Tadeo es cabeza dura y punto.

--- Pues gracias por los elogios, pero me gustaría que ambas se callaran. Querida, consígueme algo de comer. Quiero hablar un poco más con Neutrina. Creo que pronto parte para Suecia.

--- ¿Suecia? pregunta Verónica.

--- Anda a ver lo que me consigues, amor.

Verónica sale.

--- Entonces te vas a ver con un reverendo ¿me dejas estar?

--- Por supuesto que no. ¿Cuál es tu afán de controlarme la muerte?

--- Es que, si aceptas a Jesucristo como tu salvador, me vas a abandonar sola en el infierno.

--- Por favor, no caería tan bajo. Además, no estarías sola, de hecho, sería el lugar perfecto para que al fin encuentres a tu media piña y te enamores como mandan los curas, ¿no crees? --- Carcajadas --- Sólo quiero escuchar otros puntos de vista, Neu.

--- Pero ya conoces todos esos puntos de vista, Tadeo, mejor que muchos creyentes.

--- A lo mejor ahora necesito algo más.

--- Entonces búscate a un monje tibetano, porque no creo que un reverendo resuelva nada. Te dejará más decepcionado, más temeroso. En serio te lo digo. Es más, creo que todo esto empeorará tu crisis.

--- Entonces dime qué hacer.

--- No tengo idea, mi lindo, por eso te traje el libro, es una forma de ofrecerte lo único que conozco que pueda alargar un poco tu camino por el mundo. Lo demás está fuera de mis servicios.

--- Viniste a ofrecerme mangos.

--- Pues, mangos en vez de “maggots”.

--- Neutrina, a veces no sé si reírme o enfadarme contigo.

--- Haz lo que quieras pero cancela la entrevista, no encontrarás nada allí. Déjame traerte mejor a un budista que conozco. No hablan de divinidades y será mucho más fácil para ti.

--- Pero amiga mía, ¿no te das cuenta que lo que quiero es una divinidad? Quiero alguien que me espere con un coro de ángeles, quiero que sus brazos estén abiertos y que se asemejen a los de mi madre. Quiero seguir mirándote desde el más allá y esperarte para darte una gira por el cielo.

--- Para luego patearme el culo y dejarme con Satanás. Cariño, no debería aconsejarte. Ayer estuve despierta por mucho tiempo pensando qué pensaría si estuviese en tus zapatos. Me sentí triste y desamparada, en un camino directo al olvido y a la inexistencia. Pero en un momento recordé este libro que leí hace un tiempo y decidí que allí había una esperanza para vivir más. La ciencia, las universidades, la investigación forense y muchas otras organizaciones quieren tus órganos, muchas veces para ofrecer algo a otras personas. Pero también en Suecia pueden convertirte en ricos mangos.

Carcajadas.

--- Pero ¿y mi alma?

--- ¿Estás alucinando?

--- Quiero un alma.

--- La tienes, Tadeus, pero morirá contigo. Lo siento.

--- Si Verónica te escuchara diciéndome estas cosas te sacaría de aquí permanentemente.

--- Nada nuevo lo que te digo, lo hemos discutido hasta el cansancio.

--- Lo nuevo es la muerte.

--- Si, tan cerca.

--- ¿Me vas a extrañar?

--- No me hagas llorar. Tú sabes muy bien que te adoro.

--- ¿Te gustó aquella vez?

--- Si.

--- Pero no quisiste repetirlo.

--- Estuvimos alejados por más de un año luego de aquella tarde. Si lo hacíamos otra vez y lo convertíamos en algo más, acabaría con lo que tenemos hoy. No creas que no lo pensé muchas veces, muchas, muchas veces. Pero tú y yo somos ateos honestos y no le podíamos hacer algo así a Vero, ni a nosotros.

--- No la hubiera dejado por ti, Neutri.

--- Lo sé, cariño.

--- Somos gente buena ¿entonces?

--- Si, a lo mejor nos permiten entrar al cielo.

--- Pero la engañamos una vez.

--- Una vez no cuenta. A cualquiera puede pasarle cualquier cosa una vez. Además, no estaban casados todavía.

--- Tienes razón. ¿Lo harías otra vez conmigo?

--- Si, sólo porque te vas a morir.

--- Hijeputa.

--- Hagamos un trato, si existe un más allá, ven y dímelo.

--- Cariño, ni Houdini pudo escaparse para regresar. Por lo tanto, o es un viaje de ida o no hay ningún viaje.

--- ¿Viaje hacia dónde?

--- Verónica me trajo un estudio realizado por dos enfermeras que atendieron por años a pacientes terminales. Sus conclusiones aseguraban que la muerte era decididamente un viaje para los moribundos. La mayoría hablaba de empacar, de estaciones de trenes, de viajes largos, de partidas tristes y de decir adiós en algún aeropuerto. También de otros fallecidos esperándolos en terminales lejanas.

--- Pues la metáfora habla por sí misma. La muerte es definitivamente la despedida final.

--- Quizás haya un viaje, Neutrina. Acepta por lo menos que se trata de un viaje que no tiene que ver con dioses ni cielos. ¿Cómo lo ves?

--- Un viaje. ¿Qué es lo que viajará exactamente, Tadeo?

--- ¿Mi alma?

--- ¿Y en qué consiste tú alma? ¿21 gramos de aire? Nunca imaginé que te convertirías en el ateo que duda al final. Pensé que esa sería yo, no tú, nunca mi Tadeus.

--- No es asunto de salvar ideologías, Neutri, se trata de mi muerte.

--- Pero no pensé que quisieras dejar este legado. Un ateo firme toda su vida que doblega todo el contenido de su cerebro ante un reverendo que le vende un más allá, ¿tu pequeña bula personal? lo que siempre criticaste, amigo. Imagina cuando Emilia tenga 20 años, ¿qué pensará ella entonces de su padre? ¿Es el mensaje que le quieres dejar luego de nueve años de ateísmo en contra de su propia madre? Recuerda, y no olvides ahora, todas las veces que hiciste llorar a Vero por defender tu racionalismo científico y tu ateísmo franco y honesto ante tu hija.

--- Creo que será mejor que te vayas.

--- No, tendrás que convencerme de forma más inteligente. No seas cobarde, hombre, sólo te vas a morir.

--- Ya no te encuentro divertida.

--- Entonces me quedo hasta que llegue el reverendo. Puedes decirle que soy tu demonio personal.

Verónica entra de nuevo con emparedados en una bolsa plástica.

--- Te traje tu favorito, amor.

--- Gracias, Vero.

Silencio. Él comienza a comer. Tres mordidas más tarde, dice:

--- Necesito otro favor, mi vida, necesito que canceles la visita del reverendo.

Silencio. Verónica mira a Neutrina.

--- ¿Por qué, mi vida, por qué? Date una oportunidad, recuerda lo que hablábamos anoche.

--- Pero no era yo anoche, mi amor, eran mis emociones. ¿De verdad creíste que cambiaría de opinión así de repente? Sólo tengo miedo de dejarte, de dejar de existir. Es normal que recurra a toda una crianza de leyendas para encontrar mi inmortalidad. Pero no podía durar mucho. Es mejor así, de esta forma me ahorro el momento vergonzoso que pasaría con el reverendo. Le haría perder el tiempo.

--- Ante la muerte, cualquiera puede cambiar. Pero te confieso que en el fondo sabía que no valdría la pena. Sabía que lo del reverendo era una pérdida de tiempo. Yo rezaré por tu alma, corazón, déjame eso a mí.

Verónica sale llorando. Neutrina y Tadeo se miran intensamente.

--- ¿Me traerás al amigo tuyo budista?

--- Si quieres lo llamo pero no lo necesitas tampoco, Tadeo. No necesitas de nada para morir, sólo estar en paz contigo y con los que quieres aquí. Los que dejarás pensando en tí.

--- No quiero irme.

--- No quiero que te vayas.

Lágrimas tibias humedecen el silencio.

--- Hablaré con Emilia esta tarde. Gracias. Momentáneamente había olvidado quién era. Había olvidado lo que he sido, el hombre que ella conoce, que todos conocen.

--- El hombre que eres. Estoy aquí para recordártelo porque es el momento preciso en que lo puedes olvidar y con todo el derecho. Cariño, si existe alguna divinidad, juro que te querrá cerca de ella.

--- Estás comenzando a enamorarme otra vez, diablita.

--- Dóname tus córneas.

--- ¿Qué? Tú no necesitas mis córneas.

--- Pues no quieres darme mangos, no quieres plastificar tu cuerpo, no quieres participar en clases de anatomía, tanto que te gustaba esa materia debo añadir, así que por lo menos me quedaré con tus córneas.

--- ¿Sabes lo que deseo?

--- No podría ni imaginarlo.

--- Deseo que nos besemos y nos toquemos como adolescentes enamorados.

--- ¿En serio?

--- Ajá.

Silencio. Varios minutos pasan.

--- Nos caería bien hacerlo. Es más, creo que hasta lo necesitamos. Los dos. Más que cualquier explicación divina. Lo único que mitiga y mengua la muerte es una vida de placer. Sentir las delicias que nos hacen aferrarnos a ella. Pero estoy nerviosa, me pone nerviosa verte, así de repente y al mismo tiempo, de todas estas formas extrañas.

Se escudriñan, como habían optado no hacer, buscando el alma de la pasión en pausa en la mirada del otro.

--- Ven, acércate…

--- Vero, Tadeo.

--- Dame sólo un beso ahora, no tengo tiempo para discutir, Neu. Ella no vendrá por un rato y yo tengo un deseo loco de vivir.

--- No me lo tienes que explicar, ya quería hacerlo antes de todo esto.

--- Yo también.

--- Y ya la amistad no importa.

--- Ya nada importa, mi vida, sólo falta que te regale mi cadáver para que los suecos me conviertan en fertilizante y pueda darte mangos hasta que mueras.

--- Eso suena delicioso, amor. Déjame eso a mí. Mañana temprano estaré llamando a Lyrön…

--- Pero antes de que te regale mi cuerpo muerto, quiero sentir el tuyo vibrar con vida y placer. ¿Te parece mañana al mediodía? Verónica y Emilia no estarán por aquí.

--- Me siento extraña, Tadeo.

--- La muerte es extraña, mi amor.

Un beso apasionadamente intenso concluye el diálogo y la escena.


Seguiremos charlando,

Neutrina :)

01:00 | glenys | 8 Comentarios | #

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Comentarios

1
De: CECILIA FLORENCIA AVARO Fecha: 2006-09-02 00:00

Me gustó mucho la carta que leí acerca de un
hombre que está en
los últimos momentos de su vida y que recibe un
inesperado regalo un libro que le dice que podrá seguir siendo útil
aún después de muerto La verdad es que la carta está buenísima Besos



2
De: Glenys Fecha: 2006-11-17 03:17

Me gustaría leerla...

Gracias por leer y por escribir, Cecilia, un abrazo



3
De: Glenys Fecha: 2006-11-17 03:18

Perdón, pensé que hablabas de otra carta y no la del cuento de Neutrina, mil gracias por el piropo,

jeje

un abrazote,
glenys



4
De: dragon Fecha: 2006-12-13 22:57

Libro 36 ESTRATEGIAS CHINAS. Puede bajarlo desde
http://www.personal.able.es/cm.perez/36_estrategias_chinas.pdf

Describe estratagemas como "moverse sin ser visto en el mar a plena luz del día", "matar con una espada prestada" o "crear algo a partir de la nada". Cuando usted domine estas 36 estrategias, estará preparado para encontrar soluciones a cualquier tipo de problema y será capaz de adaptarse a toda clase de circunstancias.

Para mas información:
http://www.personal.able.es/cm.perez/



5
De: Juancho G Fecha: 2007-02-28 02:38

bajé hace un tiempo ya tu blog entero para leerlo fuera de linea, es que sinceramente me gusta como escribes, este cuento, su dialogo es sencillamente perfecto!



6
De: glenys Fecha: 2007-03-27 00:03

Juancho, un millón de gracias, cariño, es sencillamente magnífico e intensamente agradable leer mensajes como los tuyos.

un abrazo



7
De: JOSE C. Fecha: 2007-12-02 04:46

Por casualidad encontre este blog y es realmente entretenido, me encanta la forma en la que escribes, te felicito sinceramente.
Saludos.
Jose C.



8
De: Glenys Fecha: 2007-12-15 17:49

Un millón de gracias, José, de todo corazón.







		
 

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