Las mentiras de Neutrina
Mi bitácora está llena de mentiras. Pero no te preocupes, no puede ser peor que los comerciales en la tele o tu querido amigo, peor aún, tu pareja, leyéndote el horóscopo del domingo...otra vez.
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Besos y angustias de fin de año


El hombre encendió dos palillos de incienso y luego depositó un cristal sobre mi cabeza. Sentí como aquella roca suave se deslizaba sin control por mi frizada cabellera hasta caer sobre uno de los dedos del pie izquierdo del "maestro".

"Tienes que aprender a equilibrar tus energías", dijo en un tono bastante desequilibrado.

Me sentí nerviosa y con deseos de salir de allí. Pero la madre de Neka había insistido y no supe negarme. Lina se había inventado una cita con el dentista. Era mucho más rápida que yo.

Un pequeño hombre oriental entró al salón a darnos unas clases de T´ai Chi. El "maestro", uno de los dueños del centro, nos explicaba sobre el mundo oriental y el "Chi", un tipo de energía nueva para mí.

"Lo importante aquí es mantener nuestro Yin y nuestro Yang en equilibrio. Siéntelo aquí", dijo mientras me tocaba el estómago de forma súbita e intensa.

"¿Sintió?", me preguntó el hombrecito oriental de ojos inquietantes mientras hundía también sus dedos en mi estómago de forma peculiar y rápida.

Sentí náuseas. No dije nada, pero mi cara debió haber mostrado algo porque me aconsejaron sentarme.

"Joven muy desiquilibrada", le dijo el hombrecito a la madre de Neka en su particular acento oriental.

Pensé que los desequilibrados eran ellos y sus estúpidos golpes estomacales. ¿Quién coño no va a sentirlo? Si aquello era el Chi no quería ninguna participación en su búsqueda.
Además, estaba preocupada por las fiestas de fin de año. No estaba saliendo con nadie y ese año hasta Lina tenía pareja. Me preocupaba no tener quien me besara esa noche.

El hombrecito de las facciones sesgadas comenzó a darme un masaje en la cabeza que me sentaba muy bien. Por un buen rato sólo pensé en sus dedos sobre mi cráneo. Hubiese querido contratarlo de por vida.

"Mucha problemas dentro", dijo el hombrecito. Lo miré y asentí. Vaya genio.

Lina me enseño a distinguir entre una persona valedera de un argumento y las que no lo eran, "que son la mayoría", había dicho ella entre carcajadas. Por lo tanto, desistí con los Agentes del Chi. Les permití que me frotaran sus aceites y me pusieran sus cristales en mis zonas "energéticas" como había dicho el oriental. Neka y su madre hacían lo mismo y parecían muy divertidas y relajadas. Pero a otros nos cuesta relajarnos, dejar de pensar y de preocuparnos.

Creciendo me enfrenté al hecho, aparentemente definitivo, de no encajar en las categorías sociales de la época (las categorías sociales suelen variar con el tiempo y la geografía). Es mucho peor si no te importa. La presión que ejercen los demás en nuestras vidas es continua y real.

Primero eres diferente. Pero cuando decides no cambiar te convierten en una rebelde. A Lina y a mí se nos hacía difícil tener los mismos intereses que las demás porque "fuimos hechas para desempeñar otras funciones" proclamaba Lina.

Existen chicas como Mikaela que nacieron para que los hombres las idolatren o chicas como Neka que no lo adquirieron a través de los genes pero se pasan la vida tratando de aprenderlo. Algunas lo logran, otras no. No se muy bien de qué se trata, es algo más allá de la belleza, aunque ser hermosa es ya de por sí un logro. Es cierta femeneidad, una tal coquetería, una pizca de fragilidad y un deseo ardiente de llenar los papeles correctos. Con el tiempo, estos roles cambian, se diversifican aunque siempre adoptan la personalidad de sus culturas anfitrionas. Algunas personas tienen ahora más alternativas de modelos para llenar, pero es frustrante que aún sean asignados por una mayoría.

Yo no pude entrar en el papel, tampoco logré pasar mucho tiempo intentándolo. Por más que quisiéramos siempre volvíamos a los viejos hábitos. La pizza y los tarros de helado mientras mirábamos "Cheers", las tardes largas leyendo a Jane Austen o suspirando con las locuras de Jackie Collins. Devorábamos todo tipo de literatura, desde Agatha Christie hasta el pesado de James Joyce, una elección de Lina que sólo me llevaría hasta Finnegan´s Wake, mi amiga leyó todos los otros. Mientras Neka y Mikaela compraban ropa y accesorios, Lina y yo le enviábamos el dinero en dólares a un primo de ella en Brooklyn para que nos enviara libros y revistas. Es esta hermosa y natural diversificación en los individuos humanos que debe aceptar sin problemas toda sociedad. Tanto con las niñas como con los niños. Si su jovencito quiere usar pintalabios, sólo pregúntele la tonalidad y listo.

Lina me enseñó inglés y francés. Me enseñó a discutir y a observar detalles en los libros que de otra forma hubiese obviado. A ella le debo mis buenas calificaciones en Nueva York, discutir un libro con Lina era volverlo a vivir, pero a colores.

Cuando estrenaron La Guerra de las Galaxias, ahorrábamos el dinero que nos daban para comer en el colegio para ir a verla una y otra vez. Ambas nos perdíamos en cada escena como si fuese la primera vez. Muchas veces me he preguntado qué pensaría de las recientes versiones de Lucas, retocadas con la nueva tecnología de las computadoras o de los dos episodios nuevos. Creo que no le hubieran gustado.
Su favorito siempre fue El imperio contra-ataca, decía que era el más malévolo de todos.

Para aquellas navidades Lina había encontrado un "suitor", como ella le había llamado con una mueca entre la diversión y el pavor. Se llamaba Walter y también era albino. Al principio, a Lina no le gustaba ni hablar de él nisiquiera conmigo. Yo sabía que escondía algo debajo de su alfombra, algo que aún le costaba encarar.

"Creo que es muy pendejo", me decía, pero su voz carecía de honestidad.

Entonces un día me pasó su diario, el tallo de una flor silvestre amarilla (Lina era en el fondo una romántica) marcaba una página:



"Al principio pensaba que se trataba de sus opciones limitadas. Creía que me escogía a mí porque nadie más le había dicho que sí, o quizá no le había preguntado a nadie más, quizá tenía miedo, igual que yo. Luego pensé que me tenía lástima, como yo a él. Pero lo peor es que todo esto era un reflejo hacia mi persona. ¿Cómo se siente una albina? ¿Se siente igual un albino o tiene él otras armas para defenderse y vivir mejor, que yo no poseo?
No puedo responder nada de esto si no me arriesgo. Pero tengo miedo de mirarme en ese espejo. Tengo miedo de aceptar a alguien como él...como yo, porque siempre en tu mente quieres a alguien mejor. Lo que no entiendo es si eso es lo que quiero o es lo que pienso que quieren los demás de mí. Tal vez estoy jugando con mi alter-ego. O sólo es que repudio lo que no poseo, una bonita apariencia, un "look" normal. Es mi mecanismo de defensa, todos tenemos uno, aunque seas rica, hermosa y famosa.
Al final, bueno, las conclusiones siempre son desesperantes, especialmente si son verdaderas. Lo desprecias porque es igual que tú y, tú, simplemente te desprecias. O, con más valentía, lo desprecio porque es igual que yo y yo me desprecio.
Así me sentía al principio, así me siento ahora. Pero he decidido que voy a aprender a amarlo. Creo que soy egoista, y lo uso para aprender a amarme...a mí...a mí. Quizá él esté haciendo lo mismo. Pero algo me dice que no".



Aún conservo sus diarios, su madre me los regaló. Me confesó que Lina le había dicho muchas veces "Neutrina es la única que puede leer mi diario". Así que me los dio todos y aquí los tengo conmigo. Corresponden a un detalle importante en la novela que protagonizo sobre el planeta Tierra. Han sido mi biblia, mi corán, mi mil y una noches. Creo en la diosa Lina y sus diarios. También creo en la muerte.

Así que ese año en particular, cuando "Rio" de Duran Duran, sonaba más en la televisión que en la radio, Lina y Walter estaban aprendiendo a amarse. Neka y Mikaela tenían novios regulares y yo temía no poder entrar en el vestido que me había regalado la madre de Neka en navidad.

"Tienes que venir regularmente conmigo al "spa", Neutrina. Deja que mi peluquera te arregle esos cabellos y mi nutricionista te pondrá en una dieta de tayotas que es fabulosa. La tayota es un diurético ¿lo sabías?"

Muchas veces caí en las bien intencionadas trampas de Neka y su madre. Especialmente luego de haber despedido a Lina para siempre. Por mucho tiempo me sentí vulnerable y sola. Así que traté de encajar. Me corté mis rizos, me alisé el resto del cabello y perdí 20 libras. El espejo reflejaba una versión barata de las portadas de Vanidades y eso me hacía llorar. Lina me hubiese odiado así...la extrañaba tanto.

Pero en esa época no me faltaron citas ni invitaciones ni deliciosos besos de fin de año.

Hasta que llego un hombre y me tendió la mano; me ayudó a recobrar mi antiguo y verdadero yo. Que igual había estado allí siempre, un poco agazapado, quizá, esperando a que despertara de aquel angustiante e interminable delirio.

Ese fin de año me quedé en casa leyendo un libro. No tenía idea entonces de las veces que en mi futuro eligiría esa misma forma para pasar el fin de año.

Uno siempre sabe menos de lo que cree saber.


Seguiremos charlando :)

Neutrina


00:16 | glenys | 2 Comentarios | #

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Comentarios

1
De: Ctugha Fecha: 2002-12-26 03:37

Es una pena que me haya leído esta historia sentado delante del monitor de 15´. No son para menos que imprimirlas y leerlas tranquilo, como me imagino que harás en nochevieja.



2
De: glenys Fecha: 2002-12-26 16:22

Hola Ctugha :)

Creo que esta vez me voy a pasar el fin de año escribiendo en vez de leyendo. Como siempre, la vida cambia algunas cositas pero la esencia sigue siendo la misma.

Gracias por leer y por comentar. ¿Hace frío donde estás?

Aquí te dejo con otra mentirilla de esta ligera partícula llamada Neutrina (con más de tres "sabores"), para que la imprimas y la leas tranquilo...si así lo deseas, por supuesto.

Un fuerte abrazo,
glenys

FELICES FIESTAS PARA TODOS LOS HABITANTES DE BLOGALIA :))))







		
 

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