Las mentiras de Neutrina
Mi bitácora está llena de mentiras. Pero no te preocupes, no puede ser peor que los comerciales en la tele o tu querido amigo, peor aún, tu pareja, leyéndote el horóscopo del domingo...otra vez.
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Amor y paz en la reunión de la Familia Arcoiris

La invitación llegó por correo, no el electrónico actual sino el otro, el que utiliza a humanos como carteros. Estaba escrita en inglés y traía diminutos arcoiris dibujados en sus esquinas. Decía lo siguiente:

Howdy Folks!

This is a call to gather in the Finger Lakes National Forest from July
15-29, 1990. We invite you in the rainbow spirit to come give homage to
Mother Earth and join in a celebration of life on this planet. This is a
time to gather and rejoice in love, work in unity and harmonize in spirit.
We do this to rejuvenate each other and energize our world. Come with your
visions, come to share it...many hearts...with one mind...to live in peace.

Incluía un mapa con la dirección y algunos consejos y advertencias. Nos informaba que "The Gathering" o La Reunión, se llevaría a cabo cerca de Burnt Hill y the Hector Backbone, en la región de los hermosos "lagos dedos" en el extremo norte del estado de Nueva York, un lugar histórico y antiguo con una elevación de 1,820 pies sobre el nivel del mar. Los organizadores, llamados The Rainbow Family, nos piden que por favor "respetemos las huellas de nuestros ancestros que han sido dejadas para que las cuidemos. Encontraremos allí viejos árboles y muros de rocas además de otras esculturas elaboradas por la Madre Naturaleza y los Nativos originarios del lugar".

La invitación nos advierte que las noches suelen ser frías y que llueve con frecuencia. "Estarán en medio de colinas, lagunas y bosques, así que encontrarán mosquitos, garrapatas y moscas negras, además de mucha belleza".

La familia arcoiris también menciona ciertas reglas para la reunión. Los perros deben estar amarrados todo el tiempo, aún los que son amigables, ya que pueden causar estampidas de animales que pastan en los alrededores. No se admite ningún tipo de radio o altoparlantes, sólo instrumentos musicales acústicos y voces que disfruten del canto. No se permite tirar basura en el suelo, ni siquiera las colillas de los cigarrillos. Tampoco se permite alcohol. Más tarde comprobaríamos que las reglas sobre el alcohol y los perros eran las más violadas en el lugar.

"¡Sexo y drogas, entonces!", exclamó Melissa, nuestra compañera de apartamento, lanzándome la invitación para que la mirara luego de haber terminado su lectura.

"Pero hay que joderse durmiendo en casas de campaña y compartiendo con todo tipo de personas", dijo Sally mientras se pintaba las uñas de verde vómito, como lo llamaba ella.

"Chicos lindos con faldas y melenas...y muchos hongos", murmuré mientras releía. Pensaba descojonar mi cerebro seriamente en la reunión de los jipis. Había terminado otro semestre y había tomado dos clases divertidas y relativamente fáciles para el verano, Teatro y Ópera, que no comenzarían hasta dentro de dos semanas. Mientras tanto, sentía muchas ganas de gastarme como cuerda desenfadada el dinero que había ahorrado en los seis meses que trabajé como camarera en un bar bastante interesante en Soho. Parecía que la mejor forma acababa de arribar por el correo.

"Alquilamos un carro. No creo que sea muy difícil llegar".

Sally observaba a Melissa hablar como si no comprendiera su ingenuidad.

"No llegaremos nunca si nos vamos solas. Mejor buscamos a Benjamin en Penn State y él nos lleva hasta allá. No está muy lejos de aquí, tres o cuatro horas tops. Además, ha sido él quien nos la ha enviado", iba a añadir algo pero decidió callárselo. Me miró de reojo y sonrió. "Creo que a Neutri le va a gustar el amigo de Ben, es decididamente su tipo", miraba a Melissa mientras parloteaba estas últimas palabras.

"¿Y cuál es mi tipo?", pregunté fingiendo más interés del que en realidad sentía.

"Cualquier muchacho con melena que le guste leer", interpeló Mel sonriendo.

"Es más fácil encontrar las melenas".

"Yo, mientras me mantengan enamorada, todo bien, pero desde que comienzan a descuidarse...puf...prefiero que desaparezcan", Sally se soplaba las uñas, tenía ambas manos frente a su pequeña y ovalada cara de donde salía una prominente nariz, su rasgo más brusco, todo lo demás era tan delicado como los pies de un bebé.

"Yo quiero un novio estable", confesó una vez más Melissa mientras apreciaba en el espejo el grosor de una espinilla que se alzaba en medio de su cuadrada barbilla como empujada por placas tectónicas debajo de su piel. "Quiero casarme en dos años. Justo cuando me entreguen mi diploma. Tendré un hijo un año después y al año le presentaré el divorcio a mi futuro marido, para entonces tendré 29 años y estaré mucho mejor que ahora", Melissa siempre contaba con el ejercicio, las dietas, los spas y las terapias que empezaría a hacer de un momento a otro, "será el mejor momento de mi vida".

Lo decía cada vez con más convicción. Yo estaba segura que se lo creía profundamente y la dejaba en paz. Sally, por el contrario, le repetía una y otra vez que la única respuesta seria para sus planes estúpidos era: "Shit happens".

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"Creo que luciríamos ridículas con los trajes de baño".

Melissa tenía razón, además, yo ni siquiera había llevado uno.

"¿Entonces?" Sally parecía angustiada, después de todo, era la única que conocía a alguien en aquel lugar. Es mucho más fácil desnudarse frente a desconocidos.

"Yo creo que hay que tirarse sin la ropa", respondí sonriente y ya medio desnuda. "Además, ¿no vieron las duchas? Todo aquí lo tendremos que hacer en comunidad, amigas, hasta cagar".

"Bueno, no me vendría mal un poco de sexo comunitario", dijo Melissa entre risas mientras se sacaba la blusa por la cabeza. "Nos viene bien quitarnos un poco de urbanismo de encima. Además, andamos con Neutrina, ella sabe cómo manejar a esta gente".

"Quizá me lo hubiera creído antes, cariño, hasta que parqueamos aquí", me lancé desnuda en la laguna y me sentí diferente y bien.

Había sido un viaje largo pero sin inconvenientes. Melissa y yo alquilamos un gigantesco chevy más viejo que una trilobita y tan atractivo como un sapo. Iríamos primero a Pennsylvania a recoger a Ben y a su amigo Vincent, ambos trabajaban para el instituto meteorológico de la universidad del lugar. Ben y Vincent conocían el nombre de cada nube en el cielo, yo lo sabía, pero ellos no hablaron de ello. Eran tipos raros pero amables, su presencia hizo del viaje hasta la Reunión de la Familia Arcoiris una experiencia bastante placentera. Aprendí un montón de cosas sobre los juegos de roles y el mundo fantástico de Tolkien.

Pero una vez allí las cosas cambiaron. La Reunión era mucho más de lo que esperábamos, en distintos sentidos. No había comodidad alguna, la comida comunitaria era preparada en el campamento de los Hare Krishnas y todos los días tenía el mismo sabor peculiar a plantas y a vegetales. Todos los chicos lindos, con o sin melena, sabían y olían a la comida de los Krishnas, cada conversación, cada cigarrillo de marihuana, cada beso, cada suspiro, cada sonrisa, venía acompañada del tufillo particular del sazón Krishna.

A los pocos días, Melissa y yo nos escapamos a un pueblo cercano y compramos pan, mantequilla de maní y muchas latas de Chef Boyardee. Por unos días fuimos la tienda más visitada del área.

Hubo que acostumbrarse también a estar desnudas y a descargar nuestros fluidos corporales acompañadas de otros moradores. Había casi cinco mil personas acampando en todo el parque y los servicios de higiene eran diseñados con naturalidad y para ambos sexos. Las duchas estaban a la intemperie y siempre había gente entrando y saliendo del agua. Era lo mismo en la pequeña laguna. Sally fue quien tuvo más problemas adaptándose al lugar.

Hacía calor en el día y frío en la noche. Había muchos niños jugando y gente cantando, madres y padres leyendo libros en voz alta, amigos cocinando panes en hornos de lodo, jovencitas soplando burbujas de jabón, hombres pintando, personas bailando o rezando y mucha risa y color por todas partes. Disfrutaba con los perros y los niños, especialmente por los nombres que llevaban los chamacos: Sunshine, Rainbow Cloud, Rainbow Rain, Wild River.

Pero lo que más me gustaba eran los chicos. Todos esos hombres con faldas coloridas, adornos curiosos y peinados extraños en todas las formas concebibles. Miles de estilos y poses distintas. Todos esos labios sonrientes que buscaban otros labios sin detenerse a pensar. Todas esas manos varoniles que te atrapan y te hacen pensar que te han salvado de caer sobre el lodo. Todos esos abrazos interminables y eróticos. Todos esos besos con sabor a sazón Krishna y a mantequilla de maní.

Había personas muy pobres, sin dientes y con muchos hijos, había nativos americanos y niños ricos, también chicas dulces y hermosas que parecían flotar en vez de caminar. Y, claro, muchas drogas, primordialmente yerba y alucinógenos.

Salí en busca del Mad Hatter. No sabía quién demonios era pero un tipo calvo con una funda de plástico llena de moñas de marihuana me aseguró que lo reconocería cuando lo viera.

"¿Qué le digo?", pregunté y le pasé el segundo join que nos fumábamos esa tarde.

"Dale un beso. Así como el que me diste a mí".

"Yo no te he besado".

"No, todavía no, pero lo harás dentro de siete minutos. Lo que pasa es que a veces veo y siento el futuro como si fuera el presente".

Claro que lo besé, a pesar de lo que había dicho y a pesar de que no tenía melena. Pero no esperé los siete minutos, sólo le permití siete segundos más.

"Para que luego no se me ande quejando de que le desordené la numerología".

Luego me fui detrás del Mad Hatter, a besarlo. No le había preguntado nada más al chico vidente porque una mujer se había acercado a compartir el petardo y él no quiso continuar con el tema. Se llamaba Edgar y destilaba new age por todos lados.

Caminé un rato y me encontré con Bill, nuestro vecino, que buscaba madera para hacer una fogata esa noche.

"¿Vas a la boda?"

No tenía idea.

"Mark y Donna se casan en una hora, muchos de nosotros vamos para allá a tocar instrumentos y a celebrar", dijo Bill con un cigarrillo en la boca y el rostro bronceado lleno de arrugas, su bigote se movía al compás de su acento melodioso, el cigarrillo mantenía el ritmo también.

Los tambores de todo tipo eran muy populares en las reuniones nocturnas alrededor de gigantescas fogatas. Todas las noches había un mundo entero y nuevo por explorar. A cada momento, una sorpresa nueva salía detrás de algún arbusto.

Recordé al chico de los ovnis. Esa mañana lo había buscado por un rato sin éxito. Era el editor de una revista sobre extraterrestres y objetos voladores en Nueva York. Su creencia en las visitas de alienígenas a la Tierra era contagiosa por la vehemencia extrema con que explicaba todas sus teorías disparatadas. Pero era extraordinariamente tierno, tenía un rostro adorable y besaba como en mis fantasías: largo, muy largo, suave y profundo, como si no existiera el tiempo.

'Anoche me dio un vuelco el corazón, feliz por un momento'. Pero no lo había vuelto a ver y me prometió que me enseñaría un ovni, dice que están por todos lados.

Decidí ir a la boda de Mark y Donna con Bill. Pasamos por las tiendas a ver si Melissa y Sally estaban allí pero sólo encontré un paquete de flores silvestres con una nota escrita en un pedazo de cartón amarillo donde leí: "Neu, esta noche en la fogata frente a The Pond Kitchen, Rich".

Si, lo había olvidado. Se llamaba Rich, pero sus amigos le decían "Schwebee" y me dijo que acampaba cerca de "Calm", la enfermería del lugar. Había pasado por allí esa mañana varias veces, un hombre cantaba viejas canciones frente a esa tienda. Tenía varios perros y su rostro evitaba por todos los medios que le pusiera edad. Aquel día cantaba una canción de Cat Stevens.

Fue una boda sencilla, al estilo de una tribu de indios que una vez vivió allí. Mark, el novio, pertenece a esa tribu. Al final caminé con Bill hasta The Main Circle, donde servían la comida Krishna todos los días. Muchas personas estaban tiradas por todos lados involucradas en diferentes actividades. Bill y yo nos sentamos junto a un chico llamado Tyler y enseguida nos pasaron un join.

"Guru me dijo hoy que quiere lavar tus pies".

Noté que se dirigía a mí y automáticamente mis ojos miraron hacia mis extremidades inferiores que se encontraban descalzas y cubiertas de lodo seco.

"No estaría nada mal. ¿Tengo que intercambiar algo por ello?"

"No, sólo escucharlo".

Guru y otro chico, imagino que el subguru, lavaron mis pies con ternura mientras leían pasajes de El Profeta. Los sentí completamente entregados dentro de aquel misticismo absurdo y sus manos religiosas en mis pies me cargaban el cuerpo de un erotismo exquisito. No escuchaba las palabras sólo me concentré en sus manos y el sonido de sus voces que intercalaban la lectura de párrafos. Sentía que mis músculos más íntimos se contraían involuntariamente y un placer intenso y profundo me recorrió todo el cuerpo. Me estiré un poco y suspiré profundamente. Pequeñas y deliciosas ráfagas continuaban recorriéndome como angelitos que saltan erráticamente de una nube a otra.

Con los ojos cerrados sentí unos labios gruesos y ásperos sobre mi boca semiabierta. Su aliento olía a cerveza y a cigarrillo y la lengua era más exploratoria que sociable. Cuando dejó de besarme se quedó mirándome desde muy cerca, sentí una cosa nueva que merodeaba por mi boca. El extraño con el sombrero negro de copa muy muy alta había dejado algo allí. Un pedazo de cartón.

Sonreí. Mad Hatter me había encontrado primero.

Cuando destruí con mis dientes el cuadrado y amargo cartoncito, lo besé como es debido.

"Did you get a prize?" preguntó Guru observándome detenidamente.

"Dos por el precio de uno", pensaba en el delicioso orgasmo.

Guru comenzó a hablarme sobre Jesús y no pude evitar pensar en Lina. La imaginé allí conmigo, con su escepticismo desafiante y aquellos discursos racionales que usaba para justificar su ateísmo. Estaba segura que ella también se hubiese dejado llevar por la onda hippie que me rodeaba por todos lados, también estoy segura que se hubiese hartado de todo el asunto mucho antes que yo.

"No creo en ningún dios, en realidad...", decía Guru mientras secaba mis pies, ahora notablemente resplandecientes. "Pero el estilo de vida que llevó Jesús y su filosofía son mis modelos a seguir. Nada de divinidad, sólo un estilo de vida y nada más", sonrió y me miró con cara de cómplice. "Me parece que te espera una velada estupenda, Neutrina".

Así era. Cuando por fin encontré a Rich, no tenía la menor duda de que aquella noche vería objetos no identificados por todos lados y no sólo en el cielo.

Irónicamente y como era de esperarse, nos dedicamos más a descubrir nuestra condición de Homo sapiens que a mirar las estrellas y conjeturar sobre otros cuerpos que no fueran los nuestros.

El sonido constante de los tambores llenaba la oscuridad de ritmo mágico. Nos acosaba la juventud y el amor incondicional que deambulaba por todo el lugar. Nos parecía posible cambiar el mundo en ese mismo eterno instante.

"Estoy loco por un buen baño de agua caliente y una cama, mi cama", susurró Rich con los ojos rojos y estrechos y la voz gruesa. Podía ver que el sol estaba por salir detrás de su ancha espalda. El sonoro silencio del bosque nos cubría con una manta vibrante compuesta de distintos ruidos que formaban un resonante bullicio. "Quisiera que conocieras mi cama, creo que te gustará", metió su rostro en mi cabello y sentí su respiración que continuaba algo agitada. Mis manos recorrieron su cuerpo una vez más y pensé en la ciudad al detenerme en sus glúteos esféricos y macizos. En unos días estaría de nuevo en Brooklyn. Una de mis manos abandonó sus nalgas para atrapar su nuca y lo empujé un poco hacia mí, quería que me besara otra vez y olvidarme de la Ópera y el Teatro.

"Me gustaría conocer tu cama, Schwebee", volteó la cara y me pareció tierna su mirada. Estaba tan cerca, su nariz casi tocaba la mía y si me aproximaba tan sólo un poquito sentiría su barba áspera en mis labios. No le gustaba cuando yo usaba el apodo. Pero cometió el error de advertirme que me besaría cada vez que lo llamara así. "Schwebee, Schwebee, Schwebee, Schwe..."


Make love and not war...really.


Hasta la vista,

Neutrina :)

02:34 | glenys | 6 Comentarios | #

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Comentarios

1
De: Andrea Fecha: 2005-05-11 04:37

Interesante...



2
De: glenys Fecha: 2005-10-10 14:33

Mil gracias...



3
De: roger Fecha: 2006-02-01 20:30

estilo de poses para hacer el amor



4
De: ayelen Fecha: 2006-04-08 18:50

hola no voy al cumple estoy en alcorta



5
De: Anónimo Fecha: 2006-12-11 06:49

jjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeessssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuussssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss



6
De: juan Fecha: 2009-04-10 02:22

are krishna are are







		
 

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